Sueño velado
18 de Julio
Bailarina española, de Rainer Maria Rilke
Como en la mano, blanca, una cerilla,
Antes de dar la llama, a todas partes
Extiende lenguas bruscas; así empieza
En el corro cercano, clara, cálida y rápida,
A abrirse, convulsiva, en redondo su danza.
Y de repente es llama, enteramente.
Ella inflama su pelo a una mirada
Y pronto, con arte osado, gira
Todo su traje en ese celo ardiente
Del que, como serpientes que dan terror, los brazos
Desnudos se levantan, en vela y chasqueantes.
Luego, como si el fuego se le volviera escaso
Lo reúne y lo arroja todo entero
Espléndida, con un gesto orgulloso,
Y lo mira: rabioso yace en tierra,
Y aún sigue llameando y no se entrega.
Pero triunfal, segura y con sonrisa
Suave de saludo, alza la cara,
Y lo apaga, pisándolo con pequeños firmes pies.
(Spanische Tänzerin
Wie in der Hand ein Schwefelzündholz, weiß,
eh es zur Flamme kommt, nach allen Seiten
zuckende Zungen streckt -: beginnt im Kreis
naher Beschauer hastig, hell und heiß
ihr runder Tanz sich zuckend auszubreiten.
Und plötzlich ist er Flamme, ganz und gar.
Mit einem Blick entzündet sie ihr Haar
und dreht auf einmal mit gewagter Kunst
ihr ganzes Kleid in diese Feuersbrunst,
aus welcher sich, wie Schlangen die erschrecken,
die nackten Arme wach und klappernd strecken.
Und dann: als würde ihr das Feuer knapp,
nimmt sie es ganz zusamm und wirft es ab
sehr herrisch, mit hochmütiger Gebärde
und schaut: da liegt es rasend auf der Erde
und flammt noch immer und ergiebt sich nicht -.
Doch sieghaft, sicher und mit einem süßen
grüßenden Lächeln hebt sie ihr Gesicht
und stampft es aus mit kleinen Füßen.)
Como en la mano, blanca, una cerilla,
Antes de dar la llama, a todas partes
Extiende lenguas bruscas; así empieza
En el corro cercano, clara, cálida y rápida,
A abrirse, convulsiva, en redondo su danza.
Y de repente es llama, enteramente.
Ella inflama su pelo a una mirada
Y pronto, con arte osado, gira
Todo su traje en ese celo ardiente
Del que, como serpientes que dan terror, los brazos
Desnudos se levantan, en vela y chasqueantes.
Luego, como si el fuego se le volviera escaso
Lo reúne y lo arroja todo entero
Espléndida, con un gesto orgulloso,
Y lo mira: rabioso yace en tierra,
Y aún sigue llameando y no se entrega.
Pero triunfal, segura y con sonrisa
Suave de saludo, alza la cara,
Y lo apaga, pisándolo con pequeños firmes pies.
(Spanische Tänzerin
Wie in der Hand ein Schwefelzündholz, weiß,
eh es zur Flamme kommt, nach allen Seiten
zuckende Zungen streckt -: beginnt im Kreis
naher Beschauer hastig, hell und heiß
ihr runder Tanz sich zuckend auszubreiten.
Und plötzlich ist er Flamme, ganz und gar.
Mit einem Blick entzündet sie ihr Haar
und dreht auf einmal mit gewagter Kunst
ihr ganzes Kleid in diese Feuersbrunst,
aus welcher sich, wie Schlangen die erschrecken,
die nackten Arme wach und klappernd strecken.
Und dann: als würde ihr das Feuer knapp,
nimmt sie es ganz zusamm und wirft es ab
sehr herrisch, mit hochmütiger Gebärde
und schaut: da liegt es rasend auf der Erde
und flammt noch immer und ergiebt sich nicht -.
Doch sieghaft, sicher und mit einem süßen
grüßenden Lächeln hebt sie ihr Gesicht
und stampft es aus mit kleinen Füßen.)
14 de Julio
LA TIMIDEZ (Pablo Neruda)
Apenas supe, solo, que existía
y que podría ser, ir continuando,
tuve miedo de aquello, de la vida,
quise que no me vieran
que no se conociera mi existencia.
Me puse flaco, pálido y ausente,
no quise hablar para que no pudieran
reconocer mi voz, no quise ver
para que no me vieran
andando, me pegué contra el muro
como una sombra que se resbalara.
Apenas supe, solo, que existía
y que podría ser, ir continuando,
tuve miedo de aquello, de la vida,
quise que no me vieran
que no se conociera mi existencia.
Me puse flaco, pálido y ausente,
no quise hablar para que no pudieran
reconocer mi voz, no quise ver
para que no me vieran
andando, me pegué contra el muro
como una sombra que se resbalara.
Yo me hubiera vestido
de tejas rotas, de humo,
para seguir allí, pero invisible,
estar presente en todo, pero lejos,
guardar mi propia identidad oscura
atada al ritmo de la primavera.
Un rostro de muchacha, el golpe puro
de una risa partiendo en dos el día
como en dos hemisferios de naranja,
y yo cambié de calle,
ansioso de la vida y temeroso,
cerca del agua sin beber el frío,
cerca del fuego sin besar la llama,
y me cubrió una máscara de orgullo,
y fui delgado, hostil como una lanza,
sin que escuchara nadie
-porque yo lo impedía-
mi lamento
encerrado
como la voz de un perro herido
desde el fondo de un pozo.
de tejas rotas, de humo,
para seguir allí, pero invisible,
estar presente en todo, pero lejos,
guardar mi propia identidad oscura
atada al ritmo de la primavera.
Un rostro de muchacha, el golpe puro
de una risa partiendo en dos el día
como en dos hemisferios de naranja,
y yo cambié de calle,
ansioso de la vida y temeroso,
cerca del agua sin beber el frío,
cerca del fuego sin besar la llama,
y me cubrió una máscara de orgullo,
y fui delgado, hostil como una lanza,
sin que escuchara nadie
-porque yo lo impedía-
mi lamento
encerrado
como la voz de un perro herido
desde el fondo de un pozo.

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