[...] Ese múltiple dios le reveló que su nombre terrenal era Fuego, que en ese templo circular (y en otros iguales) le habían rendido sacrificios y culto y que mágicamente animaría al fantasma soñado, de suerte que todas las criaturas, excepto el Fuego mismo y el soñador, lo pensaran un hombre de carne y hueso. [...]
Las ruinas circulares, Jorge Luis Borges
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/ruinas.htm

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